Un día como hoy, hace 73 años, en Hiroshima, Japón; el horror imposible de imaginar se hacía realidad.
El 6 de agosto de 1945), un avión norteamericano llamado Enola Gay, dejaba caer sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, la primer bomba atómica lanzada sobre un blanco específico. Desde la lejanía de los pilotos pudo apreciarse un gigantesco hongo que ratificaba la monstruosidad de aquel acto, pero en el suelo, el infierno se había desatado al punto que en el perímetro más cercano al lanzamiento de la bomba todo fue atrasado y desintegrado.
La ciudad fue barrida en un instante, miles de vidas fueron arrancadas de un plumazo. La monstruosidad del hombre había alcanzado un nuevo pico. Se estima que casi 120.000 personas fallecieron aquel día. Los estadounidenses justificaron su ataque diciendo que no quedaba más opción, y que el costo de una invasión sería aún peor en vidas. Lo cierto es que, tres días más tarde, sería Nagasaki la siguiente víctima. Paralizados por el terror infundido, los japoneses se rindieron el 2 de septiembre de 1945 poniendo fin a la contienda más brutal de la historia que le costó la vida a 65 millones de seres humanos.

Comentarios
Publicar un comentario